A finales del siglo XIX, los pobladores del lugar conocido como Pie de Campana acostumbraban viajar a Tabalosos para participar en la fiesta patronal en honor a la Virgen de la Natividad. Era casi una obligación: las familias acudían llevando consigo café, carne de chancho y diversos productos, compartiendo así con los hermanos tabalosinos en sus celebraciones.
Por esos mismos años, el Monseñor Arsenio de Valle y Riestra, de la Prelatura de Chachapoyas, realizaba recorridos desde su sede episcopal hasta Saposoa, pasando por el pueblo pie de campana, siendo trasladado en andas por los aguaciles. En una de su pase por el pueblo, las autoridades locales solicitaron al monseñor la entrega de una imagen para su pueblo. Fue entonces que, en uno de sus viajes hacia Saposoa, entregó la venerada imagen de San Roque. Se estima que esto ocurrió a inicios de 1900, marcando el origen de la devoción y de la fiesta patronal que, desde entonces, se celebra en honor al santo. También se cree que el nombre del pueblo, Roque, proviene de aquel momento.
La festividad patronal se fijó el 14 de septiembre, coincidiendo con el cierre de las celebraciones de Tabalosos. Según la tradición, el quinto “cabezón” —figura encargada de organizar la fiesta— debía recoger al sacerdote y cumplir con las disposiciones de las autoridades religiosas y civiles. Así, la costumbre de Tabalosos se trasladó a Roque con todos sus matices: el cumplimiento, la caponada, el concheo, el wasi pichana, los llevateros, el albaso y el huarapeo.
Los relatos cuentan que los cabezones, un mes antes de la fiesta, partían de caza, preparaban el huarapo y el ventisho, y rallaban la yuca para obtener el almidón, en noches iluminadas con humildes alcusas. Cada detalle de la preparación era una muestra de fe, esfuerzo y unidad comunitaria.
Hoy, recordar esta historia es un acto de preservación cultural. Es un llamado a los paisanos que llegan a vivir al pueblo para que se integren y respeten nuestras costumbres, pues ellas constituyen el alma misma de Roque. La fiesta patronal no es solo una celebración: es el reflejo de nuestra identidad, de nuestra fe y de la memoria viva de nuestros antepasados.
Relato: Humberto Torres Padilla
Recopilación: LLoni Cachique torres.